‘La calle sin sol’, emblema de la literatura proletaria japonesa

La actualidad reciente del movimiento obrero del Estado español nos ha llevado a adelantar la edición de esta novela, cuya publicación, en cualquier caso, ya estaba prevista. No queremos ofrecer un recetario, ni mucho menos un «contraejemplo»: sólo nos proponemos traer al recuerdo la experiencia de la clase trabajadora, aunque sea aquí de forma novelada. ¿Acaso hay otra forma de no darse siempre contra el mismo muro?

Antes de pensar en las virtudes estéticas de la novela de Tokunaga, que las tiene, nos interesan las enseñanzas que la historia puede ofrecer. Y, como señalan los propios prologuistas, no se puede separar la obra de su contexto social y político: aunque el movimiento obrero japonés fue realmente activo en el primer tercio del siglo XX esta efervescencia no contó con la dirección del Partido Comunista del Japón. Fundado en 1922, disuelto en 1924, refundado en 1926 (año de la huelga que relata la novela), desorganizado en 1928… nunca estuvo en condiciones de influir decisivamente en la lucha de la clase trabajadora, por una mezcla de factores internos (disensiones, desviaciones, etc.) y externos (una feroz represión policíaca). Esta circunstancia explica, por tanto, la omisión que el lector no podrá pasar por alto: Tokunaga dibuja un fresco omniabarcante del movimiento obrero, pero en él no parece haber sitio para el problema fundamental del poder político. Los límites de la obra parecen coincidir con la fisionomía sindical del movimiento obrero. El ideal comunista no puede, entonces, expresarse en la novela como revolución inminente, y queda condensado en el poderoso –pero impotente– símbolo de la bandera roja.

La novela nipona debe tener, sin embargo, algún mérito artístico: tras ser publicada en fascículos se imprimieron 40.000 copias del libro, tan influyente en su época que se tradujo de inmediato al francés (1929), al alemán (1930), al español (1931) o al ruso (1932). La obra fue también teatralizada al poco de publicarse, y adaptada al cine por Satsuo Yamamoto quince años después (1954).

Respecto a los criterios de la edición, hemos respetado casi totalmente la traducción española de 1931. Más allá de la actualización de algunas palabras y expresiones, que ahora no dan lugar a equívocos (por ejemplo, cambiamos la alusión a los «directivos» de la huelga, que podrían confundirse con los directivos o directores de la empresa, por «dirigentes»), nos hemos limitado a modernizar las transliteraciones de los partidos políticos y sindicatos que el autor menciona, para que quien desee profundizar en la historia de la lucha de clases en el Japón pueda reconocer más fácilmente las organizaciones en cuestión; asimismo, hemos sustituido con la correcta versión castellana «-chan» (sufijo que en japonés se adhiere a los nombres como diminutivo cariñoso) la transliteración «-tjan», transpuesta mecánicamente del alemán; finalmente hemos cambiado el uso de la palabra «compañero» por la más coherente «camarada», presente tanto en la versión alemana (aunque, es cierto, con la ambigua forma de «Genosse») como en la francesa («camarade»). Queda rescatada del olvido, por lo pronto, una novela que nos muestra implícitamente los límites de la lucha económica; que nos recuerda, también, que los obreros y las obreras de todos los países enfrentan, desde hace al menos un siglo, la misma condición social y los mismos retos en la lucha por su emancipación.

PRÓLOGO A LA EDICIÓN FRANCESA (1933)

Escrita en 1929, ‘La calle sin sol’ es la historia de la gran huelga de la imprenta Kyōdō que tuvo lugar en 1926, bajo la dirección del Hyōgikai (Consejo de Sindicatos de Trabajadores Revolucionarios de Japón) y que se convirtió en una lucha general de los trabajadores de la impresión contra los patronos agrupados en la Asociación de Imprentas de Tokio. Sindicado en el Hyōgikai, yo era entonces uno de los obreros de la imprenta Kyōdō. Me llevó cuatro meses recabar de mis camaradas los documentos relativos a esta huelga, en la que participaron 3.000 obreros. Tardé bastante en elaborar este libro, ya que solo escribía por las noches, después de mi trabajo en la fábrica.

De junio a noviembre de 1929 mi libro apareció en entregas en «Senki» («Bandera de lucha»), el órgano de Asociación de Escritores Proletarios Japoneses. Ese mismo año me incorporé a esta asociación. La calle sin sol marcó un hito en la literatura proletaria, primero, porque fue obra de un proletario; después, porque esta historia de una lucha obrera fue escrita en un lenguaje popular. Este libro pedía otras obras similares. Varios novelistas de la clase trabajadora se unieron en una asociación de escritores proletarios revolucionarios, a la que debemos muchas obras valiosas. Desde que en 1928 esta asociación rompió con la socialdemocracia, se expandió rápidamente a pesar de las luchas que tuvo que librar en su interior contra las desviaciones de derecha e izquierda.

La Asociación de Escritores Proletarios, que ahora cuenta con doscientos miembros, está adherida a la Unión Internacional de Escritores Revolucionarios. Su influencia es considerable en el mundo literario del Japón. Es una de las organizaciones más activas del frente cultural proletario japonés, que, además, incluye a la Asociación de Teatro Proletario, la Asociación de Cine Proletario, la Asociación de Fotógrafos Proletarios. la Asociación Proletaria de Artes Plásticas, la Asociación de Músicos Proletarios, la Asociación Proletaria Esperantista, el Instituto Científico Proletario, el Instituto de la Nueva Enseñanza, la Asociación del Ateísmo Militante, la Asociación de Médicos Proletarios, la Asociación de Abogados Jóvenes, la Asociación Proletaria para la Contracepción, la Asociación de Amigos de la Unión Soviética.

La Asociación de Escritores Proletarios publica las Noticias literarias, un periódico de masas que tiene verdadera influencia en los trabajadores. El proletariado japonés acogió gozoso la publicación de La calle sin sol. ¿Me estará permitido esperar que los obreros de Francia también le den una acogida favorable?

El proletariado japonés y la Asociación de Escritores Revolucionarios Japoneses desean fraternalmente a los escritores proletarios y obreros franceses un rápido crecimiento de su literatura de clase. Esperamos leer traducciones [al japonés] en un futuro próximo.

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